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ALEJANDRO SALAZAR

Director, guionista, productor, relaciones públicas, chofer​, analista de animé.

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ANÍBAL HERRERA

Director, guionista, productor, montajista,

powerpoint-expert,​ supervisor de fx,
corrector ortográfico.​

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El colegio intentó estudiarlo desde pequeño, pero no lo consiguió, así que tras pasar por más de doce instituciones educativas, éstas se rindieron y él optó por dar exámenes libres.

En sus primeros años, cuando no estaba huyendo del bullying, pintaba acuarelas, dibujaba comics y se creía Rick Hunter. Años después entraría a estudiar cine siguiendo el sueño de adaptar al cine los libros de El Señor de los Anillos que lo acompañaron en sus años más geeks, pero se dio cuenta muy tarde que un gordo bastardo neo-zelandés se le había adelantado.

Frustrado, pensaba irse a Japón a convertirse en el nuevo Hayao Miyasaki, pero ese sueño también sería frustrado. Esta vez por Aníbal Herrera, su socio que lo convenció que se dejara de pendejadas y comenzaran a hacer películas.

Ahora, además del cine, sus sueños húmedos consisten en terminar su trilogía de novelas de fantasía, vender los derechos a Hollywood y dirigir las adaptaciones cinematográficas para convertirse en el primer nerd agorafóbico chileno en dominar el mundo del arte.

Nació con una cámara en una mano y un control de Nintendo en la otra. Desde pequeño careció de la habilidad natural de parecer interesado cuando alguien habla puras sandeces, lo que le ha provocado más de algún contratiempo y otorgado la fama de “cabrón”. Sus primeros cortometrajes estaban protagonizados por figuritas de GI-Joe y por lo general eran malas adaptaciones de clásicos de Spielberg.

Años después, a pesar de los concejos de sus profesores que insistían que estudiara ingeniería y se cambiara el nombre a Jessica, e intentando sacudirse el estigma de cabrón, entró a estudiar cine. No funcionó y el falso apelativo de “cabrón” lo seguía perjudicando, hasta que conoció a su primera novia de la que cayó perdidamente enamorado. Pero el hecho de que ella no conociera Star Wars y el tiempo que le ocupaba a él romper el record mundial de tetris para celular, lo mandó todo el carajo. Con el corazón roto y en un estado de posible esquizofrenia, no halló nada mejor que asociarse con Alejandro Salazar y dedicarse a escribir y dirigir películas.

Su fantasía actual es ganar lo suficiente como director para comprarse un De Lorean, retroceder en el tiempo y matar a Michael Bay.

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